Textos para pensar en voz alta…

Cuando nos volvamos a encontrar…

Tiempo de lectura: 3 minutos

Porque yo sé que en algún lugar, y en su momento, nos volveremos a encontrar. Como ese tiempo en que amigos se separan, para poder abrazarse en el reencuentro, este tiempo sin vernos hará más profunda cada lágrima, y más significado a la sonrisa.

Porque sé que hay un lugar donde las tardes pescando truchas no se van a acabar. Donde los superclásicos serán cada domingo, para poder discutir, reírnos y amargarnos. Donde Yacanto estará a la vuelta de la esquina, y el olor a pino y a bosque se sentirán todavía más fuerte. Donde el Champaquí se arrodillará nuevamente ante nuestros pies, para mostrarnos cuán fiel amigo sigue siendo. Donde el sauce moverá sus ramas saludando cada mañana, y donde los sonetos formarán caminos hacia las más profundas emociones.

Y te prometo que para ese momento seré más inteligente. Que habré madurado en muchas cosas, y que habré cometido muchos errores. Que me habré caído, pero que también habré aprendido a levantarme. Que me enseñaste muy bien el nunca darse por vencido. Que ya no seré tan accidentable, y que aprenderé a ser un poco más calmo y paciente. Quizás para ese entonces ya los dos tengamos arrugas. Si Dios me lo permite, el tiempo se irá marcando también en mi piel. Te prometo que tendremos una charla de viejos, y nos reíremos un rato. Que jugaremos una partida de truco, y que habré practicado lo suficiente como para presentarte batalla.

Te mostraré que he aprendido a comer más despacio, y que llevo conmigo muchas de las cosas que antes veía en ti. Te dejaré que me enseñes a jugar a las bochas, y te pediré que me perdones si no soy muy bueno en eso. Te escucharé más atento cuando me cuentes sobre tu tiempo en la escuela de Villa María, y sobre la vez que aquel famoso policía te metió en el calabozo por pegarle a un compañero. Tengo que confesarte, querido amigo, que si bien en este momento recuerdo cada una de las palabras con las que me contabas todo aquello, quizás para ese momento algunas cosas se hayan borrado de mi memoria. De seguro entenderás que yo también habré crecido, y que mi cuerpo se habrá vuelto frágil. Te pediré sin duda que una vez más me recites “cinco guitas”, y que aunque sea una vez nos sentemos a escuchar a la abuela tocar en el piano “la Cumparsita”. Aún recuerdo cuánto te gusta esa canción.

Para ese entonces seré yo quien tenga que aprender de computación, pues los años me habrán hecho estar fuera de forma en la materia, y serán mis nietos los que me den lecciones. Te prometo también que te contaré sobre ellos. Te doy mi palabra de que haré lo posible para formarlos tan bien como tú, aunque dudo mucho que así llegue a hacerlo. Si es posible te llevaré fotos. Te contaré qué ha pasado en mi vida, de cómo se han dado las cosas. Y te prometo que les hablaré de ti. Intentaré transmitirles tanta vida como tú lo hiciste con nosotros. Les contaré sobre aquel personaje de Ticino que se la pasaba leyendo libros de pequeño, y que viéndose demasiado grande para su pueblo, tuvo la necesidad de emigrar hacia nuevos horizontes. Les daré detalles sobre tu paso por la E.N.E.T., y también les contaré algunas de las historias que me contabas. Pierde cuidado, que sólo contaré aquellas que puedan ser contadas.

Usaré tu ejemplo para mostrarles cómo con esfuerzo y dedicación pueden lograrse grandes cosas, e intentaré transmitirles tu emoción cuando tu profesor te advirtió sobre la última pregunta para terminar la carrera… Sí.. esa que se te viene a la mente… la de “¿Qué se siente ser ingeniero?”. Les leeré algunos de tus poemas, para que conozcan más sobre la familia. Les mostraré fotos tuyas, y quizás algún día también te los presentaré. Quizás para ese momento, ellos se hayan vuelto mis “motivos”.

Te prometo que esas serán algunas de las cosas que haremos para ese entonces. Saldremos a caminar y tendremos tiempo de sobra. Iremos hasta el paseo de milagro tantas veces quieras. Pues ya hace dos años que te me fuiste, que se te extraña por acá. Pero te prometo y juro que haremos esas cosas y muchas más, cuando nos volvamos a encontrar, querido amigo; compañero…

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